Relatos

MICRORELATO: “EL PLAN PERFECTO”

Hola a tod@s. Llego al relato número 38 del Reto Ray Bradbury. Esta semana os traigo un escrito de no más de 800 palabras. Algo corto para lo que suelo escribir, lo sé. Espero que me perdonéis, je, je.

 

EL PLAN PERFECTO

 

Había llegado la hora. Cada uno de ellos salió de su habitáculo con el paso ceremonial bien estudiado. Iban acompañados de los más leales de su séquito privado.

El pasillo estaba en completa oscuridad. Los sensores de luz encendían unas luces suaves en cuanto se acercaban, lo que permitía contemplar un espectáculo arquitectónico sin igual.

Un ligero vaivén, al que hacía siglos que se habían acostumbrado, los acompañaba camino del lugar de reunión. A su derecha, se abría un ventanal que dejaba ver una amplia sala donde los elegidos entrenaban día y noche. Eran los mejores, destinados a cambiar gobiernos e incluso los acontecimientos de todo un planeta.

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Llegaron ante una gran puerta de un material sin determinar. De un color oscuro, los símbolos y figuras brillantes grabadas sobre su superficie explicaban su historia, sus éxitos y sus fracasos.

Entraron de uno en uno, con movimientos precisos, siguiendo el protocolo instaurado desde no se sabía cuándo.

Los líderes se habían reunido en torno a una mesa de trabajo donde había dibujado varias constelaciones y planetas del sistema solar.

La reunión se extendió durante horas. Daban los últimos retoques al plan que cambiaría la historia de la humanidad para siempre.

Tenían abierto un mapa de la zona y lo estudiaban con detenimiento.

Varios imperios habían intentado someter al pueblo en el que centraban toda su atención, pero todos sus esfuerzos habían sido en vano. Al final, ellos seguían ahí, tozudos, sin rendirse. Ya era hora de darles algo especial, único, algo que les diferenciara del resto.

Habían elaborado una estrategia maestra, un plan con el que asegurarse el poder durante generaciones.

Su intención era empezar poco a poco, con un grupo de hombres leales que se infiltraran en los gobiernos llegado el momento.

Para lograr tal efecto, primero tenían que instaurar a un líder firme que plantase la semilla de la revolución, pero que supiera apartarse, por muy injusto que pareciera, en beneficio del objetivo final. Necesitaban un mártir.

El hombre escogido había sido bien instruido para esa tarea. Los métodos usados para su reeducación no habían sido agradables, pero tras largos años, por fin estaba preparado.

Había estudiado la historia y la cultura de la zona, sus costumbres y sus tradiciones, había aprendido técnicas oratorias y a no desfallecer jamás, ni ante las dificultades más extremas ni ante la peor de las deslealtades.

Era una máquina bien engrasada y confiaban en él ciegamente.

Durante cientos de años, los líderes supremos, habían allanado el camino para que todo encajase como un rompecabezas. Las mentes de los habitantes de la región habían ido recibiendo pequeñas dosis de lo que estaba por llegar. Querían que su hombre fuera bien acogido y le siguieran desde su primera aparición.

Para ello, necesitaría realizar alguna que otra hazaña que dejara a sus seguidores sin habla, pero con la tecnología de la que disponían, eso no supondría ningún problema. Lo habían hecho en cientos de ocasiones y lo harían tantas veces como fuera necesario.

Una voz resonó en la sala de reuniones. Iba dirigida al líder supremo.

–Señor, en cinco minutos sobrevolaremos el objetivo.

–¿Está todo preparado?

–Sí, señor. El clon está listo para la sustitución.

–Bien, señores. Ya lo han oído. Todos a sus puestos. Los habitantes de este planeta van a disfrutar de otra de sus visiones sobrenaturales.

–Objetivo fijado, señor. –se oyó por los altavoces. –Listos para hacernos visibles.

–Muy bien. A partir de hoy, nuestro hombre iniciará algo que durará milenios. Los gobiernos de decenas de países se someterán a nuestra influencia. El control total sobre el planeta Tierra será una realidad en pocos años.

–Sesenta segundos, cincuenta y nueve, cincuenta y ocho…

–De acuerdo. Pasadme con él, quiero que escuche de nuevo mi voz.

–Sí, señor.

–Hola, te habla Padre. Los habitantes de este planeta son fáciles de convencer, si sigues las instrucciones como te hemos enseñado no tendrás problemas para que se peleen entre ellos. Vas a sustituir al hijo de un humilde artesano, pero no pierdas demasiado el tiempo, tienes trabajo que hacer.

–Sí, Padre.

–Doce, once, diez, nueve… Destino fijado y a la vista. –dijo la voz.

–Encended los focos, deben ver que el cielo se abre para que descienda un ser divino.

–Sí, señor.

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–Buena suerte y no nos decepciones. Recuerda, a los tres días de tu muerte, te recogeremos y volverás a nosotros.

–Descenso iniciado, señor.

–Hasta pronto, Jesús de Nazaret.

JORDI ROCANDIO CLUA

Nos leemos.

 

2 comentarios en “MICRORELATO: “EL PLAN PERFECTO””

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